
Hoy fue un día duro. Te cansaste trabajando/estudiando todo el día, y llegas a casa. Te sientas en el mullido sillón y enciendes la tele. Solo quieres descansar.
Pero tu cerebro no dejará de registrar información nueva porque la televisión seguirá bombardeándote con sus anuncios propagandísticos, noticieros, entre otros datos que flotan en la TV sin ser notados.
Los medios de comunicación revolucionaron las relaciones sociales. Ahora las personas podían saber lo que estaba pasando en países que ni siquiera sabían que existían.
Sin embargo, el humano siempre encuentra la forma de saturar sus propias creaciones.
El resultado es, que a cada segundo, la televisión (entre otro millón de medios) nos bombardean con información. La comunicación de masas fue aprovechada para hacernos creer que tener una nueva lavadora o el más nuevo auto. La comunicación dejó de ser comunicación para simplemente llenarnos la cabeza de datos a favor de las compañías.
Tu cerebro no descansa frente al televisor, sino que sigue funcionando, archivando información.
¿Qué sucedió con la comunicación entonces?
Debemos regresar al modelo de comunicación original, en el que el emisor puede ser receptor y el receptor un emisor.
Y debemos regresar a una comunicación, y no limitarse a un intercambio de información.
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